ILUSTRACIONES DE AMAYA DE LA HOZ

27 ago. 2013

Érase una vez... un tablón viejo.

El otro día, dando un paseo por el bosque, encontré este trozo de tabla y no pude resistirme a meterlo en la mochila, ¡tenía el tamaño justo! No es más que un trozo de madera vieja en pésimas condiciones, combado, seco y agrietado, pero yo le veía tantas posibilidades... Durante un par de años trabajé restaurando techos, en su mayoría de época mudéjar; muchos tenían policromía. Era un trabajo realmente duro para el cuello y los brazos, pero me encantaban esas pinturas. Esta madera me recuerda al estado en que estaban muchas de ellas... Veremos qué puedo hacer con él.
 

 
En estas fotos ya lo he limpiado de la suciedad del camino y le he dado un par de manos de aceite de linaza para nutrir un poquito la madera.

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